Por: David Cornejo - Mié, 09/11/2011

Nieves González, Universidad de Sevilla
Libros, bibliotecas, papel, son elementos que contrastan con la digitalización constante de los datos, con la nubes de información, con la lectura en el smartphone. Por eso, actualmente las bibliotecas cuentan con el urgente desafío de buscar nuevas formas de presentar sus contenidos.Según Nieves González Fernández-Villavicencio, Profesora area de biblioteconomía y documentación de la Universidad Pablo de Olavide-Sevilla (España), las bibliotecas deben adaptarse a la realidad 2.0 no sólo para sobrevivir sino también para crecer entre quienes no suelen visitarlas.Nieves es experta en el formato de biblioteca 2.0, como demuestran sus blogs bibliotecarios 2.0 y Liderazgo en bibliotecas. En entrevista con Educamericas en Santiago de Chile, en el marco del evento Innovatics 2011 organizado por Duoc UC, Biblioteca de Santiago y Unesco, la académica comenta la necesidad de desacralizar las bibliotecas para transformarlas en espacios ciudadanos.
¿En qué se manifiesta la instauración de la denominada biblioteca 2.0?
Hay una multitud de nuevas implementaciones que te permiten dar un salto cualitativo en relación al servicio que estas ofreciendo. Por ejemplo, hasta ahora si querías un libro tenias que ir al catálogo pero si querías un artículo tenias que ir a una base de datos. Ahora puedes hacer una sola búsqueda con una interfaz tipo Google.También el hecho de que el usuario agregue sus propias etiquetas al material hace que su visión se incorpore a la recuperación de la información. Creo que estamos avanzando muchísimo en el tema de la web 2.0, una tecnología que no es cara, que es accesible.
¿Cómo ha reaccionado el usuario ante esta actualización de la biblioteca tradicional?
Los usuarios de las bibliotecas son de perfiles distintos. Tenemos jóvenes que esperan que le ofrezca lo mismo que le ofrece internet: cuando llegan a la biblioteca dicen ´¿dónde esta el botón para descargar el libro?`. Porque esperan las mismas utilidades que les ofrece Google o las redes sociales. Por lo tanto, hay un colectivo que espera que la biblioteca esté a su nivel.Por otra parte, hay personas que están alejadas de la tecnología. Ellos con estos cambios se sienten inseguros y prefieren la interfaz antigua, donde sabían como encontrar la información. No hay que olvidar que hay un colectivo para el cual la tecnología es ajena por lo que hay que seguir prestando un servicio con y sin tecnología.
Ante estos avances, ¿considera que el formato físico del libro tradicional perdurará?
Yo creo a una evolución no hay que temer, el tema está en adaptarse. Si el libro va a desaparecer o no creo que no lo puede decir nadie. Debemos ir adaptándonos a las nuevas formas que van tomando los contenidos y la información.Si la información esta hoy en un podcast, pues la biblioteca tiene que sumar podcasts. Si el contenido esta en un video, la colección tiene que ser multimedia. Hay que adaptarse al soporte que vaya tomando la información. El libro seguirá perdurando mientas existan personas que los necesiten.
En Latinoamérica muchas veces conviven muy buenos recursos en las bibliotecas con pésimos niveles de lectura, ¿cómo se puede revertir este proceso?
Es que las bibliotecas lo han hecho fatal. Hemos vivido hacia adentro y atendiendo al usuario que llegaba a las bibliotecas. No nos hemos preocupado de aquel que no venía. Como no venía pensábamos ´pues él se lo pierde' y ese es un gravísimo error porque debemos hacerles llegar el contenido que necesitan. Nuestros usuarios están afuera.
¿De qué forma se puede fomentar la lectura entre quienes no tienen el hábito?
Adoptando técnicas que están haciendo otros. Por ejemplo, hay que ver qué están haciendo las empresas, cómo ingenian nuevas ideas para atraer a una audiencia, como venden, cómo vende la Coca Cola. Vamos a imitarlos para ver cómo lo están haciendo. Por ejemplo, yo quedé impresionada cuando conocí las Bibliotecas Parques en Medellín, Colombia. Son bibliotecas en unas zonas del campo, marginales. Fueron a esos lugares y les preguntaron ¿qué tipo de biblioteca quieren?.Es impresionante ver que están adornadas las paredes con las fotos de la gente de la comunidad, la salas las utilizan para sus reuniones de vecinos y en estas zonas no hay un cristal roto, no hay vigilancia. Cuando yo le pregunté a la bibliotecaria me decía ´pero cómo van a arruinar algo que es suyo, si es lo mejor que tienen'. Para ellos es su casa.Ahí ves cuanto podemos hacer lo bibliotecarios si nos adaptamos a lo que realmente necesitan los usuarios en vez de tener nosotros la idea previa de lo que es una biblioteca e ir incrustándola en sitios donde no se adecuan para nada. Yo creo que ese es el salto que se necesita y que ya se está dando.
¿Es un poco desacralizar la biblioteca como un lugar sagrado en que hay que estar en silencio?
Totalmente. Son espacios ciudadanos, espacios de convivencia y son los usuarios quienes tienen que diseñar los contenidos. Podemos todos aportar, todos hemos subido un video a Youtube o hemos creado un documento, o subido una foto en Flickr. Vamos a hacer una biblioteca con los contenidos de la comunidad, una biblioteca abierta. Acá tenemos espacios, tenemos salas, tenemos ordenadores, vamos aponernos de acuerdo, ¿que necesitáis?Compartido por:
Yolanda Ríos
URICI
¿En qué se manifiesta la instauración de la denominada biblioteca 2.0?
Hay una multitud de nuevas implementaciones que te permiten dar un salto cualitativo en relación al servicio que estas ofreciendo. Por ejemplo, hasta ahora si querías un libro tenias que ir al catálogo pero si querías un artículo tenias que ir a una base de datos. Ahora puedes hacer una sola búsqueda con una interfaz tipo Google.También el hecho de que el usuario agregue sus propias etiquetas al material hace que su visión se incorpore a la recuperación de la información. Creo que estamos avanzando muchísimo en el tema de la web 2.0, una tecnología que no es cara, que es accesible.
¿Cómo ha reaccionado el usuario ante esta actualización de la biblioteca tradicional?
Los usuarios de las bibliotecas son de perfiles distintos. Tenemos jóvenes que esperan que le ofrezca lo mismo que le ofrece internet: cuando llegan a la biblioteca dicen ´¿dónde esta el botón para descargar el libro?`. Porque esperan las mismas utilidades que les ofrece Google o las redes sociales. Por lo tanto, hay un colectivo que espera que la biblioteca esté a su nivel.Por otra parte, hay personas que están alejadas de la tecnología. Ellos con estos cambios se sienten inseguros y prefieren la interfaz antigua, donde sabían como encontrar la información. No hay que olvidar que hay un colectivo para el cual la tecnología es ajena por lo que hay que seguir prestando un servicio con y sin tecnología.
Ante estos avances, ¿considera que el formato físico del libro tradicional perdurará?
Yo creo a una evolución no hay que temer, el tema está en adaptarse. Si el libro va a desaparecer o no creo que no lo puede decir nadie. Debemos ir adaptándonos a las nuevas formas que van tomando los contenidos y la información.Si la información esta hoy en un podcast, pues la biblioteca tiene que sumar podcasts. Si el contenido esta en un video, la colección tiene que ser multimedia. Hay que adaptarse al soporte que vaya tomando la información. El libro seguirá perdurando mientas existan personas que los necesiten.
En Latinoamérica muchas veces conviven muy buenos recursos en las bibliotecas con pésimos niveles de lectura, ¿cómo se puede revertir este proceso?
Es que las bibliotecas lo han hecho fatal. Hemos vivido hacia adentro y atendiendo al usuario que llegaba a las bibliotecas. No nos hemos preocupado de aquel que no venía. Como no venía pensábamos ´pues él se lo pierde' y ese es un gravísimo error porque debemos hacerles llegar el contenido que necesitan. Nuestros usuarios están afuera.
¿De qué forma se puede fomentar la lectura entre quienes no tienen el hábito?
Adoptando técnicas que están haciendo otros. Por ejemplo, hay que ver qué están haciendo las empresas, cómo ingenian nuevas ideas para atraer a una audiencia, como venden, cómo vende la Coca Cola. Vamos a imitarlos para ver cómo lo están haciendo. Por ejemplo, yo quedé impresionada cuando conocí las Bibliotecas Parques en Medellín, Colombia. Son bibliotecas en unas zonas del campo, marginales. Fueron a esos lugares y les preguntaron ¿qué tipo de biblioteca quieren?.Es impresionante ver que están adornadas las paredes con las fotos de la gente de la comunidad, la salas las utilizan para sus reuniones de vecinos y en estas zonas no hay un cristal roto, no hay vigilancia. Cuando yo le pregunté a la bibliotecaria me decía ´pero cómo van a arruinar algo que es suyo, si es lo mejor que tienen'. Para ellos es su casa.Ahí ves cuanto podemos hacer lo bibliotecarios si nos adaptamos a lo que realmente necesitan los usuarios en vez de tener nosotros la idea previa de lo que es una biblioteca e ir incrustándola en sitios donde no se adecuan para nada. Yo creo que ese es el salto que se necesita y que ya se está dando.
¿Es un poco desacralizar la biblioteca como un lugar sagrado en que hay que estar en silencio?
Totalmente. Son espacios ciudadanos, espacios de convivencia y son los usuarios quienes tienen que diseñar los contenidos. Podemos todos aportar, todos hemos subido un video a Youtube o hemos creado un documento, o subido una foto en Flickr. Vamos a hacer una biblioteca con los contenidos de la comunidad, una biblioteca abierta. Acá tenemos espacios, tenemos salas, tenemos ordenadores, vamos aponernos de acuerdo, ¿que necesitáis?Compartido por:
Yolanda Ríos
URICI
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